viernes, 4 de mayo de 2012

cuento fastidiado

Hoy tenía un relato q contar, una historia que escribir,más feliz que la de la semana pasada, bueno, no por mucho, pero tal ves más esperanzadora, pero no, y aunque la luna está hermosa (redonda y brillante en todo su esplendor), las situaciones cambian, y aún más mis estados de ánimo.
Venía triste, pero no mucho, lo normal podríamos decir, sin embargo, cuando los afectos no son entendidos, y las personas no corresponden con sus acciones, y te tachan de anormal e irresponsables, casi de estúpido por no entender as normas, la tristeza se convierte en agüevazón, y todo casi que se despicha.
No se porque no entienden, ¿será que ellos no tienen corazón, o no comprenden las emociones humanas?
Anoche me acosté con su aroma en mis sábanas, y hoy quien me despertó fue justamente ella, un poco inquieta como todos los días temprano, pero pronto se calmó y pudimos los dos dormir en paz, al menos por un ratito...
Que duro que es cuando quien se opone es la familia, y piensan en la felicidad de todos menos en ella, que fastidio.
Odio que en esta maldita construcción la que haya salido más perjudicada a sido ella, justamente ella, y lo pero de todo, es que lo ven normal, nadie tienen el menor remordimiento de los que sus acciones producen.
Cómo se les ocurre que mi perra va a dormir a fuera, en ese micro-patio que quedó, cómo creen que ella va a dormir en la intemperie, bajo el viento, la lluvia o el sol, sufriendo frío o calor, y sin ninguna barrera arquitectónica que la proteja de los cambios de clima heredianos, los cuales son muy variantes.
Verdaderamente esta construcción a sido todo un fastidio!

viernes, 27 de abril de 2012

Vienes, maldito viernes

Disculpe muchacha, cómo está?
Yo estoy bien, gracias!.
Usted a mi no me conoce, yo tampoco conozco nada de usted, bueno, casi nada.
Sé que agarra el mismo bus que yo, en algunas ocasiones nos hemos encontrado, por lo que supongo que debe de vivir en lugar cercano al mío. También sé, y esto es lo más importante, que tiene una de las miradas más hermosas que he conocido, unos bellos ojos cafés oscuro que dejan entrever una tristeza profunda y un gran ser que la acoge como propia, esperando por un momento para dejar de lado tanta angustia, y permitirse ser feliz por al menos un ratito.
Pero no me conformo con saber eso, y quisiera conocer más de usted, de la portadora de los ojos cafés, saber en que trabaja o que estudia, o sí hace ambas o ninguna, quisiera saber que le gusta comer, cuales pelis va a ver al cine, si es amante de la lectura y cuales géneros son sus favoritos, si prefiere la montaña o la playa, y si elige el calor o el frío. Quisiera saber en donde vive, como es la relación con sus padres, que le gustaría hacer por el resto de su vida, a dónde viajaría y a dónde nunca iría. Me mata la curiosidad por saber que la hace sentir cómoda, "como en casa", que le molesta de sobremanera, cómo son sus amigxs, cómo es en el sexo, que posturas le encantan, y cuáles otras mejor es no practicarlas.
A su vez, me gustaría que usted también me conociera un poco, pero a lo Benedetti, no porque tengo el afán de enseñarme frente a usted, sino para saber que verdaderamente la podré empezar a conocer.
Me tomo el atrevimiento de decirle, que me vuelto casi loco pensando en usted, nada más estúpido que eso, cómo voy a estar tan obsesionado con una chica que no se ni el nombre, pero así es, y no encuentra más salida a este problema. Le juro que todos los días me monto el bus deseando y esperando que el destino me brinde un rayo de esperanza a través de sus ojos, y logremos juntarnos en el trasporte público. Créame cuando le cuento, que ya dejé de crear marcas en el tiempo a través de días, semanas o meses, mi tiempo personal trascurre a partir de sus miradas, y las oportunidades que tengo de toparme con sus ojos, ya sea en la entrada o en la salida del autobus. Y aunque las veces que la logro ver están muy lejanas las unas a las otras, dentro de mi mente, están todas justas y recuerdo cada una como si hubieran ocurrido ayer u hoy mismo.
Hay una cosa más que me gustaría saber de su persona, y es si ¿estaría dispuesta a tomarse un café conmigo?, sino le gusta el café hay otras opciones, una comida, un helado, una degustación de bebidas isotónicas con matices espirituosos, etc.
Que sí...Acepta a tomarse algo conmigo.
Que dicha, me alegra esa noticia, déjeme decírselo, ya estaba bastante nervioso con hablarle, el hecho de hacerle dicha pregunta me a puesto a sudar de forma sin-igual.
Me hace muy feliz su decisión, hagamos algo, apunte mi número y ahí me avisa que día nos vemos para tomar algo, nada más con el fin de irnos conociendo, e ir saciando la duda que me acoge cada vez que la veo.

Me habría encantado que así hubieran acontecido los hechos con la muchacha de los ojos cafés, pero nada más lejano a la realidad que ese cuento.
La fantasía se ha desmoronado hoy, justamente hoy, me la he topado de nuevo, otra vez en el bus, pero por segunda vez, iba con la pareja, mas a diferencia de la primera y única vez que había ocurrido eso, en esta ocasión no me volvió a ver como si mi presencia no hubiera llamado su atención en lo más mínimo. Quizás eso a fue lo que más me dolió, siempre que la encontraba, no sólo yo la miraba, sino que ella era recíproca en la acción, y los tan hermosos ojos cafés se centraban en mi mirada, creando un vínculo que no duraba más de dos segundo, pero que se mantienen en mi mente hasta el día de hoy.
Se ha roto, despedazado y destruido por completo el último de mis sucesos extracotidianos que mantenían mi esperanza viva, y me brindaba la ilusión de que algún día una hermosa mujer se fijaría en mi persona, y podría yo, tal ves por primera vez, ser feliz.
Se que es una visión muy pobre de la vida, cómo voy yo a centrar mi felicidad en la existencia de otra persona que pueda, a través de su compañía, hacerme sentir bien, sin embargo, esa a sido mi realidad, y año tras año compruebo, que por más que intento cosas, sigue existiendo una vacío que creo se va a llenar sólo con la presencia de esa compañera, de esa pareja.
Maldito dios, te has vuelto a reír de mi, no puede ser posible que una y otra vez me hagas lo mismo, y me pongas en la misma situación. En estos momentos en cuando cobra un sentido casi explicativo de mi realidad, aquella frase que dice: "la vida es un chiste mal contado".
Maldito dios, no te vasta con que me sienta mal en estos días, porque tenías que recalcar mi existencia pobre, vacía y solitaria.
Te reclamo dios, por ser destino, por ser vida, por ser camino, por ser tao. Te reclamo porque no encuentro más salida ni más explicación a estos hechos.
Pero hay algo que si aprendí del día de hoy, o mejor dicho, que reafirme con lo que sucedió, y no es que yo sea ateo (aunque me autodeclaro como tal), sino que no quiero que mi vida esté en manos de un ser tan hijueputa.
Bien, espero haber soltado un poco de tristeza en este escrito, y pueda encontrar fortaleza (seguramente a través de la rutina) para seguir el día a día, después de todo, nunca e servido para el amor, y creo que ya va siendo hora de que borre de mi mente la fantasía de que algún día seré bueno para ello.
Cómo me contó alguna vez Chinansky en una tarde de tragos etílicos, " (mientras observaba a los compañeros de clase que estaban en un baile) Todo el mundo sabía algo que yo desconocía"
Ese es justamente el sentimiento se me viene, no a la mente, sino al corazón, el de que todos parecen saber como socializar, como entablar relaciones de amistad, o mejor aún, de pareja, y que yo nunca fui a esa clase o nací sin esa cualidad, debido a que no sé como enfrentar dichas situaciones.
Mañana será otro día, a trabajar se a dicho, por el momento sólo me queda una marca más en mi calendario de miradas (aunque espero que sea la marca final)

Pd: El bus de 5:30 de la Aurora por Uruca queda vetado por un tiempo, hasta que el corazón decida, o la razón vuelva a gobernar

domingo, 8 de abril de 2012

Cuento escatológico

Un cuento escatológico:

Pues he tenido una revelación, de esas que ocurren tanta tanto después de que la mayoría de la gente se fue de paseo con su almohada, la cual me mostró, en forma casi iluminaria, la manera en que NO me gustaría morir, o mejor dicho, la peor forma en que he encontrado que podría morir.
Sin embargo, para hacer más largo el cuento voy a contar toda la historia para que se entienda claramente porque dicha forma de morir, sería a mi parecer, al menos en este momento nirvanesco, la peor forma de morir.
Me encontraba yo pasadas la media noche, y decidí, tomando en cuenta que el resto de la gente se habían retirado a sus aposentos, visitar a mi amigo y enemigo eterno, el sanitario, e ir a parir una criatura  de caca.
Me senté sobre el retrete, el cual es de un material suave debido a que siempre tuve muchos problemas relacionados con el defecar (hasta el momento me cuesta ir al baño, y prefiero aguantarme un toque y asistir a esa cita de mierda cada dos días). Cerré bien la puerta, me aseguré que tuviera seguro, cerré la puerta de la ducha, tengo una gran temor de que me vaya a salir un alien de la ducha mientras estoy cagando y me mate, o peor aún, me rapte sin haberme permitido limpiarme; y empecé a alternar pujadas y profundos pensamientos existenciales.
Creo q al ir al baño a defecar, no se si será porque acostumbro a ir después de medianoche o por los gases productores de brotes psicóticos que salen "del retrete", aparecen múltiples y profundas reflexiones acerca del ser, mucha veces relacionadas con la mierda de vida que lleva uno (aunque eso será otro cuento), y la existencia aparece revelada ante mis ojos y mis narices.
Sin embargo, en esta ocasión la revelación que surgió fue tal, que se mantuvo conmigo luego de haber salido del baño, y me sigue acompañando hasta el momento.
Como pudieron notar, el cagar no es siempre para mi una actividad del todo gratificante, y en esa ocasión no fue la excepción, entre pujadas y reflexiones, la quietud del baño y el silencio reinante en toda la casa, me surgió, entre una de esas pujadas, un dolor en el pecho que no se bien porque a pareció, pero si se que fue la responsable de mostrarme como no me gustaría morir.
Al sentir dicha dolencia, surgió en mi mente la horrible imagen de que en ese momento fuera yo a tener un ataque al corazón, no tanto por morir en sí (lo cual ya es bastante temible) sino por morir en esas condiciones, en un cuarto maloliente y con el culo lleno de caca.
Se imaginan ustedes que es que encuentren sus cuerpos en esas condiciones, además del dictamen médico: Paro cardíaco a media cagada, eso se sería una verdadera cagada.
Visualizar mi muerte en esas condiciones fue suficiente para darme cuenta de que uno de mis grandes temores fuera que me encontraran muerto en media actividad escatológica, espero q solo sea un revelación y no una profecía de lo que me depara la vida.

Pd: En caso de que alguien haya llegado hasta aquí, por favor abstenerse de todo diagnóstico psicoanalítico acerca del desarrollo de la analidad en la construcción de mi personalidad.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Un tilipan y su hoja morada.


Un tilipan y su hoja morada. 


Era diciembre y los fríos nórdicos traspasaban las fronteras políticas, para llegar hasta tierras tropicales. En uno de los países más cercanos al centro que al polo llegó un tulipán el cual estaba listo para respirar este nuevo aire cálido-congelado, y adentrarse en la vida propia de la metrópoli subdesarrollada.
Sin embargo, aunque este tulipán poseía un color fenomenal, tan hermoso como el que pocas flores pueden ostentar, también poseía un pequeño defecto, una de sus hojas en vez de ser de un cálido verde, el cual llama a la frescura, a la naturaleza y a la vida, era de un color moradizo, propio de de una persona asfixiándose.
Dicha hoja era la única diferencia que poseía el tulipán con las demás flores que habían llegado del lejano reino de las alturas bajas, sin embargo, esta pequeña diferencia había hecho que casi fuera deseleccionado de poder emprender el viaje.
Recordando aquella ocasión, vuelve a la memoria como el tulipán, arriesgándose a cualquier probabilidad, y sin ser descubierto por la mirada discriminante de la raza humana, logró embarcarse, o mejor dicho, “enavionarse” hasta las tierras mesoamericanas.
Su dicha no mejoró al llegar a las tierras subtropicales, y ante su creencia de que a medida de que calentara el clima la mirada segmentaria disminuiría, esto no sucedió, por el contrario, tuvo que esconderse en repetidas ocasiones para poder camuflarse entre los demás tulipanes, y llegar así hasta el puesto de ventas, más conocido como floristería.
La desigualdad no fue ejecutada únicamente por la raza humana, también la vivió por parte de su propia familia, los demás tulipanes le afirmaron en repetidas ocasiones, que quienes triunfan en el negocio de las ventas eran únicamente las flores hermosas, perfectas, y este tulipán, al tener su hoja morada, no lograría cumplir con las expectativas estéticas impuestas por las leyes del tal Sam.
Su hoja no mejoro con el clima seudofrío de la tierra mesoamericana, con el paso de los días, en el aeropuerto, en el avión, en la aduana, en la aduana, en la aduana, en los camiones, y en la floristería, la vida de la hermosa flor decaía y  con ella, la esperanza de encontrar ese ser a quien hacer feliz cuando tuviera la experiencia de contemplar la belleza intrínseca de tan hermoso producto de la tierra.
Como fue de esperar, el viaje no fue nada cómodo, y entre las burlas, los comentarios peyorativos y despreciativos, la ocasional …. Y la disminución de las fuerzas, fueron provocando de a poco, en el tulipán, eso que lxs psicologxs denominarían desesperanza aprendida.
Fue tal el sentimiento de agobio sentido por el tulipán, que si bien, su hoja no disminuyó en belleza, su corazón perdió aquel brillo que lo diferenciaba de muchos otros tulipanes más, su color perdió fuerza, y su tallo se fue quedando cada vez más inclinado.
Al momento de llegar a la floristería, si bien el se había esforzado por estar ahí, no tuvo ya la vivacidad para aguantar el periodo suficiente en que alguien, deseoso de un tulipán distinto que cuya belleza interior superara con desdén aquel resplandor superficial de la flor holandesa, lo viera, y en una luz apenas perceptible, se diera cuenta que este era el tulipán más bello entre todos los tulipanes.
Su fuerza no alcanzó, y antes de la ocurrencia de tan esperado momento, la vida se le esfumó, y con ellas sus creencia de que su belleza no estaba determinada por una simple diferencia fenotípica.

Se entra por la puerta trasera

El tulipán de las 3 y media, espacio donde yo pueda escribir lo q me venga en gana, libre de la censura académica que siempre anda en busca de los errores -de fondo o forma- sin preocuparse en lo más mínimo por los intereses personales del escritor y su público selecto.
Este espacio, no se producirá como un ambiente de crítica política, económica y social, sino por el contrario, como un lugar en donde ni el nihilismo será tomado en serio y el deseo de hablar mierda se reproducirá en forma escrita.
Un espacio irónico o divertido será mucho pedir, por lo q no se ha de esperar un tratado de crítica teórica disfrazado de un sencillo cuento o poema.
Lleno de errores de ortografía y de redacción, eso porque me pudre tener que revisar lo que escribo, si así sale es por algo, como dice la frase ya conocida por mi persona: No critiquen los signos de puntuación de mis textos, los signos de puntuación son la respiración de las oraciones, y mi texto respira así...
Me despido de mi mismo, no teniendo la mayor esperanza de que en algún momento esto vaya a ser leído por ninguna otra persona (al menos eso espero, porque si no q vergüenza!!)